frase2020


VIDAS EJEMPLARES DE LA PROVINCIA

"Que el retrato espiritual de nuestros hermanos y hermanas nos motive a buscar con esmero, nuestra santidad en la vida cotidiana. Hagamos vida el Evangelio: "Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que estan en la casa"". Mateo 5,15.
Sor. Ana Maria Maldonado - Visitadora


 

HIJAS DE LA CARIDADQUE MURIERON SIRVIENDO
HIJAS DE LA CARIDADQUE MURIERON SIRVIENDO
SOR MARÍA LUISA ALDÁZ MARÍA LUISA ALDÁZ ROMO 1919-1985
SOR MARÍA LUISA ALDÁZ MARÍA LUISA ALDÁZ ROMO 1919-1985
SOR MARÍA ELENA CARRERA BERMEO 1933 - 2001
SOR MARÍA ELENA CARRERA BERMEO 1933 - 2001
SOR ANITA ANDRADECLARA MARIA ESTHER ANDRADE ANDRADE1906 - 1991
SOR ANITA ANDRADECLARA MARIA ESTHER ANDRADE ANDRADE1906 - 1991
SOR Marie paule Degueurce                   Paule Marie  Emilie Deguerce DUCOEUR
SOR Marie paule Degueurce                   Paule Marie Emilie Deguerce DUCOEUR

HIJAS DE LA CARIDAD

QUE MURIERON SIRVIENDO A LOS POBRES ENFERMOS

EN EL HOSPIAL DE RIOMABA

1939

Cuarto

Mucho se ha dicho sobre la muerte de nuestras hermanas. Lo cierto es que como buenas Hijas de la Caridad, fueron fieles a su vocación y al Voto primordial de SERVIR A CRISTO EN LOS POBRES. Nada les detuvo, la experiencia directa de la muerte en sus hermanas, no las hizo huir, al contrario, estaban prestas para atenderlas en el lecho del dolor, superando los miedos y asumiendo los riesgos.

 

A los pobres no se les puede abandonar, y las primeras que atendían a los enfermos eran nuestras hermanas. Es así como desde Alausí, viene al Hospital de Riobamba un empleado del ferrocarril, ya contagiado, y la primera que le presta los primeros auxilios es Sor Vicenta Rocha, la Superiora, quien a los 3 días cae enferma.

 

En Crónicas de la Facultad, Andrade Marín, Quito, Ecuador. Vol. 27, Nº1, Abril 2002, El Dr. Alcy Torres Catefort, Profesor de Neuropediatría, de la Facultad de Ciencias Médicas, de la Universidad Central del Ecuador,  escribe un artículo que intitula: “Peste Negra: Camino al Chimborazo”  después de leerlo y analizarlo detenidamente, creo que es un artículo que nos puede ayudar a comprender lo que sucedió y lo que nuestras hermanas vivieron.

No me atrevo a realizar comentario alguno entre líneas, porque es mejor que el artículo se mantenga virgen y pueda ser corroborado por quienes se atreven a leerlo, por medio de la dirección electrónica que se adjunta al final del artículo.

 

EL HOSPITAL CIVIL ESCENARIO DE LA EPOPEYA PESTOSA

 

Los médicos cumplían su deber cotidiano, el personal del hospital trabajaba consciente de su alta responsabilidad, los enfermos confiaban sus vidas a la ciencia y mientras así sucedía un día en enero de 1939 llegaba un empleado de ferrocarril del sur a asilarse en el pabellón para ellos designado.

 

SOR VICENTA ROCHA, hermana de la caridad, enfermera de ese servicio sufre un violento síndrome bronco-pulmonar, similar al que presentaba el ferroviario que fue motivo de sus cuidados.

 

Al ponerse muy grave la hermana, es atendida por un prestigioso médico el DOCTOR ALFONSO VILLAGÓMEZ, quien diagnóstica Bronconeumonía y hace el tratamiento correspondiente, sin embargo, el 31 del mismo mes fallece, (en el certificado de defunción consta el diagnóstico de Bronconeumonía).

 

La superiora del Hospital de niños, establecimiento que fue construido por el Doctor Villagómez, visitaba continuamente a la hermana antes mencionada y también enferma, presentado síntomas parecidos como hipertermia, sinea y hempoptisis etc. Que hacen pensar al mismo facultativo en un nuevo cuadro de bronconeumonía, el fin de SOR CECILIA BILLOQUE, fue la muerte en el trágico 6 de febrero.

 

Los funerales realizados a estas hermanas de la caridad gozaron, de la concurrencia de muchísima gente que demostraban sus sentimientos humanitarios, para con la comunidad tan apreciada por los riobambeños.

Dos días antes que falleciera la Superiora del Hospital de Niños, enferman casi simultáneamente cuatro hermanas más debiendo anotarse que no todas pertenecían al Hospital Civil, algunas de ellas eran profesoras de una escuela que regentaban en edificio continuo, se contagiaron con seguridad cuando iban a atender a las hermanas enfermas (contagio Interhumano).

Las cuatro religiosas que presentaban sintomatología a igual tiempo eran: SOR ROSA VALAREZO (PROFESORA), SOR LUISA RÍOS (ENFERMERA) SOR CARLOTA HINOJOSA (PROFESORA), SOR MARGARITA CISNEROS (ENFERMERA), fallecen las tres primeras el mismo 6 de febrero y la última el 7 de ese mes; los diagnósticos emitidos por el facultativo médico de la comunidad son: Congestión Pulmonar, Gripe Bronquial, Tifoidea, y otro caso 10 mantuvo en observación.

 

A una enferma calificada de Tífica lo envían al Hospital de Aislamiento, en donde es examinada por el Doctor Juan Vacacela Gallegos, quien observa la expectoración muco-sanguinolenta y según el escribe en un trabajo para la revista “Asociación Médica de Quito”, pensando en los casos fallecidos, sospecha que se encuentran frente a un brote pestoso de forma neumónica.

 

 Realiza el estudio de Microscopía y comprueba la existencia de la Pasteurela Pestis.

 

Cuando esto sucedía el pavor y la angustia cundieron por doquier, el cordón sanitario rodeaba los muros del viejo Hospital Civil, su personal médico y subalterno recibieron la orden de no abandonar sus puestos.

 

Sin embargo, las sobrevivientes religiosas fueron llevadas a una finca cercana, tratando de protegerse del contagio pestoso, que no había respetado el afán casto de no contaminarse con los males del mundo.

 

Es aquí que el Doctor Villagómez hace derroche de hidalguía y valor, demuestra su espíritu valiente, ennoblece su sentir médico, también él dentro de los muros de la casa de salud, lucha contra la peste y la muerte.

 

Al fin era parte de ese hospital, le consagró lo más florido de sus capacidades, consiguió para él un equipo quirúrgico de la casa Sheaerer de Berna, antes que tengan los hospitales de la capital. Y así comenzó a realizar intervenciones quirúrgicas que tantas vidas salvaron.

 

Si así quería a ese templo de bien social, tenía que permanecer en el, en acto heroico.

 

La comunidad de las hermanas de la caridad, en fiel cumplimiento del deber, tienen que designar nuevas religiosas para ocupar el puesto que dejaron las fallecidas.

 

Van desde Quito, SOR MAGDALENA FELLICE Y SOR JOSEFINA LEROY, quienes fueron vacunadas, previamente al penetrar al centro contaminado, SOR VICTORIA CELI, va desde Guayaquil y la tres sobreviven la catástrofe. El Doctor Murdaek, técnico norteamericano, después de estudiar en viaje a Riobamba, acepta la opinión del Doctor Juan Vacacela.

 

Las medidas para evitar su propagación fueron ineficaces y tras corto período de enfermedad entregan su vida SOR MAGDALENA MALDONADO (ENFERMERA), el 11 de febrero, SOR INÉS VALAREZO (ENFERMERA) el 12 de febrero, SOR LEONOR MEJÍA (PROFESORA), SOR MARÍA ABAD (ENFERMERA) el 13 de febrero, SOR VICTORIA HERRERA (PROFESORA) el 14 de febrero, la SRA. FELISA JÁCOME (ENFERMERA).... ¿SRTA. MARIANA DE JESÚS VAQUERO, (EMPLEADA DE LA COMUNIDAD) el 15 de febrero. Admitida la existencia de la peste EL DOCTOR VILLAGÓMEZ decide ser vacunado y lo realiza el Doctor Alvear, los empleados del Hospital veían su muerte tan cerca, que la desesperación hacía presa de sus mentes, sus familiares trataban de lograr la salida del local, la angustia aumentaba cada vez más, porque el pueblo había decidido librarse del foco pestoso por sus propias manos, prendiendo fuego al Hospital Civil.

 

Carlos Duque, enfermero, que permaneció en encierro sobrevivió junto a otros, la empleada de la botica Sra. Mariana de Orta, en la confusión reinante abandonó inconsciente de los que hacía el puesto a ella encomendado.

 

En el interior del hospital el Doctor Villagómez se sintió enfermo, el bacilo de Yersi ejercía su maléfica acción contra el facultativo.

 

Médico de valor, pasó al pabellón de Aislamiento que el mismo había construido, y ante los estragos de su mano no se doblegó, su personalidad broncínea renacía en una sonrisa de muerte, y hecho excepcional, su esposa rehúsa abandonarle.

 

 Permanece junto al enfermo, la peste no le importaba, la muerte no le atemorizó; Carlota Cedeño, nunca fue más mujer que en aquel momento.

 

Si ante el resplandor, de un altar católico, juró ser esposa y madre, ante el pabellón del aislamiento desafió con su vida a la Pasteurella Pestis, que tramaba su separación definitiva del gran hombre.

 

Digna mujer de un médico ilustre, supo revestirse con la significación de Esculapio, demostrando a Riobamba y al mundo que vivía con felicidad dolorosa, junto al lecho del enfermo, en batalla desigual con el bacilo pestoso.

 

La virtud y el sacrificio en connubio magnífico, realzaron la espiritualidad de un amor sublime, ejemplo inigualable, a la mujer del facultativo médico de todas las generaciones.

 

El 14 de febrero los toques del campanario de San Vicente anunciaban el fallecimiento de Alfonso Villagómez, sólo ahí, las puertas de pabellón de Aislamiento, crujieron al abrirse dejando divisar la salida del cadáver y a la esposa ínclita. Mientras estos acontecimientos se sucedían, las gentes de la ciudad, con sus personalidades temblorosas y confusas, creaban modificaban una serie de hechos ficticios.

 

SE DECÍA QUE LAS HERMANAS DE LA CARIDAD HABÍAN SIDO ASESINADAS, SE LLEGARON A COMENTAR HECHOS CONTRA LA INTEGRIDAD MORAL DE LAS RELIGIOSAS, SE CREYÓ QUE EL DOCTOR VILLAGÓMEZ HABÍA SIDO VÍCTIMA DE MAL INTENCIONADOS MÉTODOS.

 

Al respecto escribe el Doctor Juan Vacacela, en el trabajo publicado en la revista de la Asociación Médica de Quito, lo siguiente: “Surgieron los más antojadizos comentarios, se hicieron las más calumniosas imputaciones y se esgrimieron las armas más innobles como maledicencia y procacidad” por fortuna pasada la tormenta, la ciudadanía sensata, supo apreciar en su justo valor la actuación de personas y agrupaciones que intervinieron en tal calamidad.

 

Se entablaron polémicas por la prensa, el Doctor Vacacela refutó inexorable al reporte de un diario. Mientras en tensión el país todo, miraba extasiado tanto flagelo en el Chimborazo, las familias que ahí habitaban se debatían en el más horroroso de los tormentos, trataban de evadir el control sanitario agotando todos los medios para abandonar su patria chica, y por todas direcciones se esfumaban docenas de gentes, que anhelaban proteger su existencia y la de sus hijos.

 

El desconcierto tuvo un momento de letargo. Los funerales del Doctor Alfonso Villagómez se realizaron con pampa jamás igualada. Riobamba en tributo de gratitud honró la memoria de Villagómez.

 

Mientras el sepelio se dirigía al Cementerio triste, que rodeaba de sus muros inmensos parecía sombrío. El Doctor Vacacela fue víctima de un atentado a su integridad personal, que en escrito suyo dice. “Una turba inconsciente, instigada por elementos perversos intentó lincharme, acusándome que la Masonería avíame confiado la espantosa consigna de envenenar a las Hermanas de la Caridad”.

 

Un mausoleo de gloria recordatoria, existe en el Camposanto. Donde vive aún la espiritualidad de Villagómez y de las Hermanas de la Caridad.

 

El Hospital de Niños llevó su nombre, justo precio a sus esfuerzos por plasmarlo en realidad. El Doctor Augusto Torres Solís en alocución magnífica contribuyó a la inauguración de la efigie que en el centro del Hospital Pediátrico, emana hasta hoy gratos recuerdos.

 

La sesión solemne que la Asociación Médica de Quito la realizó en el Salón Máximo de la Universidad Central, rindió homenaje póstumo a Alfonso Villagómez, que fue un hombre que no habiendo nacido del pueblo, lo comprendió, educado en el Colegio Nacional Maldonado, formó su personalidad, férrea y sin prejuicios, sufrió siempre por el dolor del pobre, por el pesar que siente el infante en las salas hospitalarias.

 

Su sangre moza y justiciera se subleva ante la mirada del pequeño que no sabe la razón de sus pies descalzos, ni la causa de su tugurio, ni la de sus harapos; mientras al otro lado de la calle hay una casa lujosa, lechos cómodos, muchos juguetes y abundante pan.

 

En la sesión mencionada el Doctor Alfredo Baquerizo Moreno dice: “Hombre independiente y valioso, cepa de luchadores, habría de formar su hogar, su porvenir, aislado y solo, libre de resentimientos, de bajas pasiones, de egoísmos; libre de utilitarismo, de imposiciones, intrigas y muy por encima del medio suyo hostil.

 

Manifiesta además: “Villagómez alumbró como una ráfaga y nos legó su obra y su ejemplo”. El Doctor Alfonso Zambrano O. Posteriormente Sub Decano de la Facultad de Ciencias Medicina de la Universidad Central enaltece la figura del médico, pronunciando un discurso admirable en el que constan las siguientes frases”. En el antiguo Hospital San Juan de Dios entre la gente humilde y los artesanos tristes que deben de la inocencia de su miseria en la copa de opio del gamonal o el patrón, sellamos nuestra amistad, la que iría creciendo al calor de idénticos sentimientos e ideales que nos permitirían estar próximos en nuestra ruta.

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Otro de los artículos que se refiere a esta situación es aquel que titula “LA PESTE EN LA PROVINCIA DEL CHIMBORAZO”, escrita por el Dr. Pablo Arturo Suárez, Profesor de Higiene de la Universidad Central del Ecuador y Director del Centro de Investigaciones, quien luego de desarrollar la investigación con un equipo de profesionales, también manifiesta lo siguiente: “ Fue realmente impresionante el hecho de que 11 religiosas y un médico que se aproximaron a los primeros enfermos, cuando aún se ignoraba la naturaleza de la enfermedad, por tanto sin las requeridas precauciones, enfermaran y murieran en el término de cuatro días; pero llama la atención el que entre los familiares o allegados a los primeros fallecidos de la peste, que hasta velaron un cadáver en una habitación y que se mantuvieron en íntimo contacto con las ropas del fallecido, no se hubiera presentado caso alguno de peste; llama la atención el que médicos que asistieron al segundo enfermo llamado Ríos que se atendió y falleció en una sala común, médicos que examinaron los pulmones del referido paciente repetidas veces y sin sospechar aún que se trataba de peste neumónica, tampoco contrajeran el mal, y no enfermaran también dos enfermeros que mantuvieran  más íntimo contacto con el mismo enfermo, porque se turnaban para sostener la espalda levantada al asfíctico paciente, sobre su pecho. Es verdad que estos médicos y enfermeros recibieron dosis de suero 60cc uno, posteriormente, cuando se llegó a conocer que los casos que siguieron apareciendo eran de peste; pero las cinco religiosas y dos empleadas que fallecieron de peste anteriormente ya recibieron dosis de suero que no produjeron el efecto preventivo esperado…

Luego de varias explicaciones, y los detalles de los análisis realizados por esta situación, el Dr. Suárez y su equipo, concluyen:

  1. Además de los factores hasta hoy conocidos, de roedores infectados y pulgas intermediarias, que permiten la transmisión de la peste al hombre, existe como determinante, en varios pueblos de la sierra ecuatoriana, el FACTOR HUMANO PORTADOR SANO DE BACILOS PESTIS…

http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/14198/v18n11p1072.pdf?sequence=1.

 

A continuación compartimos los algunos datos que se encontraron de las hermanas.

SOR VICENTA ROCHA

MERCEDES ROSA ALEJANDRINA ROCHA  ESPÍN

Sor Vicenta, nace en Atuntaqui, el 16 de abril de 1977, sus padres fueron Vidal Rocha y Peregrina Espín, ingresó a la comunidad el 18 de marzo de 1903, y falleció el 31 de Enero de 1939.

SOR ROSA Valarezo

María rosa ubaldina Valarezo Pereira

Sor Rosa, nace el 18 de Julio de 1882, en la parroquia San Juan Bautista de Chuquiribamba – Loja.  Es hija de Manuel Valarezo y Ubaldina Pereira. Fallece el 6 de Febrero de 1939.  El Dr. Alcy Torres, en Crónicas de la Facultad Vol. 27, Nº1,  manifiesta que Sor Valarezo era maestra, y se contagió porque iba a atender a las hermanas que estaban enfermas.

SOR MARGARITA CISNEROS

María inocencia selmira Cisneros ALMEIDA

 

Sor Margarita, nace en Tabacundo el 25 de Diciembre de 1887, hija de Lucio Cisneros y María Juana Almeida,  ingresa a la comunidad el 10 de marzo de 1909 y fallece el 7 de Febrero de 1939.

SOR LEONOR MEJÍA

María Dolores Mejía Villavicencio

 

Sor Leonor, nace en Pujilí, el 22 de noviembre de 1902, hija de David Mejía y Baltazara Villavicencio. Ingresa a la comunidad el 24 de Mayo de 1927. Fallece el 13 de febrero de 1939.

SOR VICENTA ABAD

María Victoria Abad Baldivieso

 

Sor Vicenta, originaria de Paute-Azuay, nace el 23 de noviembre de 1898. Hija de Andrés Abad y Ortensia Baldivieso. Ingresa a la comunidad el 31 de Agosto de 1930. Y muere el 13 de febrero de 1939.

SOR VICTORIA HERRERA

María Mercedes Isabel herrera Albán

 

Sor Victoria, nace en Urcuquí, el 24 de noviembre de 1904, es hija de Elías Herrera y Rosa Albán. Ingresa a la Comunidad el 5 de Agosto de 1923. Falle el 14 de febrero de 1939.

Lamentablemente aún no hemos encontrado datos de las otras hermanas. Pero igualmente, mencionamos sus nombres. (Aprovecho la oportunidad para pedir, si ustedes tienen información al respecto,  nos compartan. Les agradecemos).

SOR CECILIA BILLOQUE

 

SOR CARLOTA HINOJOSA

 

SOR INES BALAREZO

 

SOR MAGDALENA MALDONADO

 

SOR LUISA RÍOS

 

 

Con este grupo de Hermanas, también encontramos 2 laicas,  La Sta. Mariana Vaquero que era la colaboradora directa de las Hermanas en la comunidad, y la Sra. Felisa Jácome, enfermera.

SRA. FELISA JÁCOME

 

SRTA. MARIANA DE JESÚS BAQUERO

 

Queremos honrar la memoria al  Dr. Alfonso Villagómez Román, médico de las hermanas, y como tal fue en ayuda de Sor Vicenta Rocha y  de las hermanas que caían enfermas, se quedó atendiendo  hasta el final, intentando salvar la vida, no solo de las hermanas, sino de todos quienes en ese momento se contagiaron de la tal fiebre bubónica en Riobamba.

“Este médico riobambeño nació el 13 de diciembre de 1902. Su mayor obra es el  Hospital  de  Niños”, el primero de la República del Ecuador.

En 1938 inauguró también una clínica quirúrgica donde se efectuaron notables operaciones. Su vida como médico estuvo dedicada a hacer el bien y a aliviar los dolores humanos. Este eminente médico prestaba gratuitamente sus servicios  profesionales a la clase trabajadora”.

https://digvas.wordpress.com/personajes/alfonso-villagomez-roman/.

 

 

En este momento crucial, no solo para el Ecuador, sino para el mundo, vale avivar nuestra fe en la Iglesia triunfante, esta iglesia cercana que tiene nuestras raíces de Espíritu y de la  tierra. Imploremos a nuestras 11 hermanas, al médico y a las 2 laicas, que intercedan por el mundo, que alcancen del Señor la gracia de frenar esta epidemia. Ellos vivieron la realidad que hoy estamos viviendo nosotras. Por ello pidámosles:

  • Velen por el personal de salud. (Médicos, por las Hijas de la Caridad que trabajan en el área de salud, enfermeras, auxiliares, personal de limpieza, asistentes)
  • Protejan a los policías, militares, guardias, y todas las personas encargadas de la seguridad y el orden.
  • Intercedan por todos aquellos que están contagiados con el virus, por su familia, para que mantengan la esperanza de que Dios todo lo puede.
  • Desde el cielo protejan a los pobres que hoy más que nunca están viviendo situaciones extremas e inhumanas.
  • Alcancen de Dios la conversión universal, que todos devolvamos a Dios su sitio, que ha sido avasallado con otros dioses hechos a nuestra imagen.

 

 

Que estas Hermanas nuestras y hermano que vivieron la experiencia de la pandemia de la bubónica, nos alcancen misericordia.

Para todos. PAZ EN SU TUMBA. GRACIAS POR ENSEÑARNOS A ENTREGAR LA VIDA POR AMOR.

 

                                                                                     

 

SOR MARÍA  LUISA ALDÁZ

MARÍA LUISA ALDÁZ ROMO

1919-1985

Sor Maria Aldaz Romo

Sor María Luisa, enviada a Tosagua  se hace cargo de la botica, es decir tiene bajo su responsabilidad cuidar de la salud de todas las personas que pertenecen al cantón, tanto del área urbana, como del área rural.

 

Hoy en pleno siglo XXI, Tosagua aún la venera, en reciprocidad a su entrega total a los pobres y a todas las personas sin distinción alguna, tanto así que existe un Colegio  particular que lleva su nombre.

Luego de consultar a la ciudadanía a quien se le debería rendir un homenaje en base al servicio que ha prestado a la comunidad,  la mayoría postuló a Sor María Luisa Aldáz, por su entrega abnegada y generosa a todas las personas de Tosagua. También una de las calles principales del cantón, lleva el nombre de: “Sor María Luisa Aldáz”.

 

De seguro que toda esta generosidad desbordante en el servicio al pobre, a quienes amaba tanto y les atendía a los enfermos a la hora que le solicitaban y en el lugar que sea, sin importarle tiempo, hora o distancia, era producto de su riqueza espiritual, manifestada en su oración continua,  el inmenso amor a la Eucaristía y a la Santísima Virgen, esta riqueza espiritual, no fue un patrimonio personal,  sino que siempre contagió a los demás el vivo amor a Dios.

Sor María Luisa, tenía a su cargo la farmacia de Tosagua, y hasta cierto punto era el médico del pueblo,  líder de la juventud. Era cercana en el trato con las Hermanas y con todas las personas que trataban con ella.

Se le percibía tierna, alegre, trabajadora, abnegada, trabajadora, sacrificada, silenciosa en su trabajo.

Hoy que el mundo atraviesa esta situación extrema en el ámbito de la salud, y que ataca desmesuradamente a los adultos mayores, a los pobres, pidamos a Sor Ma. Luisa interceda a favor de los débiles.

SOR maría Elena carrera

MARÍA ELENA CARRERA BERMEO

1933 - 2001

Soor Mara Elena Carrera

Sor María Elena, nace el 5 de Abril de 1933 en Yaruquí, Hija de Tobías Carrera Román y María Bermeo. Ingresa a  la comunidad el   26 de mayo de 1955, su postulantado lo realiza en dos lugares en el Hospicio y en la Quinta San Vicente de Paúl, realizó sus Primeros Votos el 31 de Mayo de 1960.

Imagino que la mayoría de hermanas recordamos claramente la imagen viva de Sor María Elena, Una persona alta, serena, sencilla, cercana, simple y cercana.

 

Al respecto del cuerpo de Sor María Elena, se dice que cuando iban a sacar sus restos – El panteonero le manifestó a la Hermana, que no la toquen porque su cuerpo aún está intacto. Y así lo hicieron, no tocaron el cuerpo y lo dejaron en la misma tumba tal cual estaba. Me atrevo a referir este detalle, porque el nombre de Sor María Elena en la lista de Vidas Ejemplares de nuestra Provincia, es justo. Quienes la conocieron más de cerca y tuvieron la gracia de vivir junto a ella dan testimonio de cómo  amaba a las hermanas y a la comunidad, siempre solícita para escuchar, mujer de paz. Trataba a las hermanas con respeto y cariño. Era detallista,  comprendía y aceptaba a las Hermanas como son, generosa en el perdón, comunicativa, cordial, siempre fomentó la vida fraterna, le gustaba poner buen ambiente. Era una mujer humilde, sencilla, respetuosa, compasiva, humana, prudente, cordial, trabajadora, tolerante, delicada, amable, atenta, paciente, comprensiva, disponible. Poseía juicio recto, carácter franco, fuerte, firme, cortés, delicada, practicaba bien la obediencia. Siempre fue un elemento positivo en la vida comunitaria, abierta, comunicativa, alegre, paciente, creativa.

 

Y todo esto es producto de su entrega a Dios y total confianza en Él.  Era una mujer orante, frecuentaba los sacramentos, era fácil mirar cómo se concentraba en la oración, se podría decir, que la oración para Sor María Elena era el motor que sostenía su vida.

 

Siempre amó a los pobres. Los atendía  y evangelizaba  sin importar la hora. Siempre fue muy responsable en el servicio encomendado y servía con gusto. Atenta con todos, bondadosa, delicada en el trato con todos, Amaba a los pobres, les servía con interés y abnegación. Sor María Elena, tenía el arte de tratar con igualdad y delicadamente a todos quienes se acercaban a Ella.

“… espero que nuestro Señor me concederá el adquirir la virtud que me es tan necesaria. Prometo estudiarle y practicarlo (Catecismo de votos) para así adquirir el espíritu de verdadera Hija de la Caridad, obedeciendo y amando el servicio de los pobres…”  (Carta del 21 de febrero de 1959, a Sor Visitadora, pidiendo la gracia del Catecismo)

 

SOR ANITA ANDRADE

CLARA MARIA ESTHER ANDRADE ANDRADE

1906 - 1991

SOR ANITA ANDRADE

Sor Anita Andrade, su nombre completo es Clara María Esther Andrade, Andrade, nace en Atuntaqui, 15 de Junio de 1906. Hija de  Manuel María Andrade y Matilde Andrade.

Fue bautizada el: 20 de junio de 1906. Ingresa a la comunidad el 17 de Julio de 1924 y sus primeros Votos: los realiza el 19 de Julio de 1929.

No es de extrañar que en esta lista, encontremos el nombre de Sor Anita Andrade, tanto las hermanas de muchos años de vocación y las jóvenes hemos escuchado hablar de SOR ANITA, y las expresiones que comúnmente se mencionaban eran:

  • “Sor Anita era una Santa”.
  • “Sor Anita, amaba tanto a los pobres, que aun cuando estaba ya muy mayor y enferma, solía


  • darse el trabajo de lavarles los pies a los pobres y cortarles las uñas”,
  • “Sor Anita, quería a las Hermanas, era un alma de Dios”.

Cuando uno revisa las notas referentes a Sor Anita, se encuentra con la certificación de todo aquello que han dicho las hermanas.

Su vida era el reflejo de una mujer de Dios, era fácil mirar la intensidad de su  oración que salía a relucir  fácilmente en sus virtudes, era la Hija de la Caridad que vivió la contemplativa en la acción, imposible dudar  que tenía a Cristo como centro de su vida, mantenía una coherencia de vida admirable.

Las Hermanas que la conocieron dan testimonio de que su vida espiritual fue  profunda. Amaba la oración y la Eucaristía, y vivía a plenitud el “entregada totalmente a Dios”, su amor a la Santísima Virgen era claro, en sus manos el Santo Rosario y solía invitar a las hermanas a rezarlo.

Sor Anita, era la mujer humilde, sencilla, tierna, generosa, paciente, bondadosa, sacrificada, y amable con todos. Entregada totalmente a los pobres y hermanas.

En su ficha se encuentra la siguiente  descripción “Esta Hermana Sirviente se ha ganado el aprecio de todos por su abnegación y bondad” (1961)

“Se la devuelve al corazón, por cuanto en la lejanía que viven  las Hermanas de esa casa necesitan una Hna.  Sirviente  bondadosa  y maternal”   Que maravillosa es esa transcripción, Sor Anita era un aliciente para los Superiores, para las Hermanas y para los Pobres.

Cuando por su salud, y su avanzada edad, solicita se le libere de ser hermana Sirviente, y pasa a ser compañera, se deduce que para nada sintió el vacío de autoridad, siempre fue Hija de la Caridad virtuosa y como tal lo vivía todo. ¡Cuánto podemos aprender!, especialmente cuando por A, o B motivos, los superiores nos han solicitado algún servicio que implique cargos. Aprender de Sor Anita a ser Hijas de la Caridad, que luego de terminarlos seguimos igual viviendo  sencillamente, participado en todo. Practicando la caridad fraterna,  y siendo cordial con todas las Hermanas.

Era fácil mirar como amaba  a las Hermanas, es paciente, prudente, respetuosa, caritativa, forma a las Hermanas con ternura y paciencia.

Continuamente presta servicios a sus compañeras enfermas, se preocupa de ellas, atendiéndoles en su habitación. Las hermanas que la conocieron dicen fácilmente “era una verdadera madre para todas”.

En cuanto al Servicio al Pobre, imposible omitir el inmenso amor que tenía a los pobres, su servicio era entrega total y con reverencia, dulzura, devoción y humildad. A pesar de su salud, servía a los pobres con amabilidad. Ya en su avanzada edad, se dedicaba a hacer tejidos para los pobres y para las Hermanas.

Sor Anita: “Enseñaba con bondad y  Jamás se la vio enojada”

SOR MARIE PAULE DEGUEURCE

Paule  Marie  Emilie Deguerce DUCOEUR

SOR Marie Paule Degueurce

Sor Marie Paule, nace el 8 de Julio de 1909, Montceau-Les-Mines (S.et. Laire), su nombre completo es:  Paule  Marie  Emilie Deguerce DUCOEUR  hija de Juan Degueurce  y  Josefina Ducoeur, un hogar profundamente cristiano, se sabe que tenía un hermano gemelo que fue monje trapense en Francia, y su hermana mayor era Hija de la Caridad.

Ingresó a la comunidad: 25 de Septiembre de 1932, su Postulantado lo realizó en Beaujeu, fue enviada a Misión en 1933, sus Primeros Votos los  hace el 27 de Septiembre de 1937.

Primeramente es destinada a  una comunidad en Paris, luego  al año, es enviada a la misión de  China por 18 años, donde le toca vivir  la guerra civil, muy cruel y dura, quienes teníamos la oportunidad de hablar al respecto, solía decir que hasta en el tiempo en que estaba en el Ecuador, le aterraba el ruido de los aviones;  providencialmente esta situación vivida hizo que saliera de China y fuese enviada a la misión en América, siendo destinada a  Ecuador, llega a nuestro país en 1954

Su primer destino es la Casa Provincial como Directora del Seminario, no hablaba el español, pero tan fácil era comunicarse con Sor Marie Paule,  su rostro ya transmitía los mensajes que quería infundir en las Hermanas del Seminario: la sierva sin dulzura, no hace bien, al contrario desedifica y manifiesta la ausencia de Dios en su vida.

Creo que todas coincidimos en decir que Sor Marie Paule, fue un gran ejemplo de virtudes, cuán fácil era verla alegre,   y buscaba la manera de que las hermanas que estaban con ella se contagiasen, era esa alegría pura, que nace del corazón que está lleno de Dios, llegaba al extremo de aprenderse los cachos para contar a las hermanas con la única finalidad de que se pongan alegres y contentas, nadie le tenía recelo, era sencilla, cercana, prudente, humilde, trabajadora, pura, caritativa, no tenía malicia, paciente, recta en sus intenciones, obediente. Era fácil descubrir  cómo comprendía la grandeza de las cosas pequeñas.

Todo era  producto de una vida que estaba totalmente entregada a Dios, sin reserva alguna, su rostro y sus acciones decían la profundidad de su oración, el resultado de sus comuniones bien hechas reflejaba en su rostro la presencia del Dios que comulgaba,  y qué decir del inmenso amor que tenía a la Santísima Virgen.

Jamás se la vio resentida con hermana alguna, siempre estuvo presta a recibirlas con el mismo respeto, y cariño.

Diríamos era tan humana y transparente, porque Sor Marie Paule era  profundamente sobrenatural. Creo firmemente que su intensa unión con Dios le permitía querer a las hermanas, ser cercana y lo hermoso era ver como con ese mismo amor atendía a los pobres y se apresuraba a solucionar sus situaciones, los servía con espíritu sobrenatural, y siempre solía decir “todo es servicio a los pobres”, a quienes jamás les hacía esperar.

En 1968, reemplaza como Visitadora de la Provincia a Sor Cristina Chirón, que fue elegida Superiora General, después de la muerte nuestra muy querida y venerada Sor Susana Guillemin, en este tiempo de servicio directo a la Provincia, destacaba su abnegado servicio a las hermanas, cuán duro fue para ella, porque en su vida no había espacio para la mentira, el disimulo, la doblez, se dice que creía absolutamente todo, cuando debía corregir, lo  hacia can tanto amor, que nadie salía resentida, sino al contrario, asumían el compromiso de trabajar en aquello que habían sido insinuadas. Todas las hermanas se sentían amadas, y respetadas.

Al finalizar su periodo de visitadora, 1974, es enviada a la Betania, a la casa de Hermanas mayores, cuánta dedicación, cuánta atención a nuestras hermanas, e inclusive diríamos cuantos mimos, nuestras Hermanas mayores fueron felices con su cercanía, atenciones y cuidados, todas las hermanas la llamaban Ma. Seaur (Ma Sor), cuán bueno era constatar que todas eran importantes para Sor Marie Paule. Se quedó en la Betania hasta el final de sus días, era la misma, se puso a un lado cuando llegaron otras Hermanas a reemplazarla como Hermana Sirviente, Sor Rosa Ochoa, Sor Piedad Rojas, no había ningún problema, no se sentía desplazada, porque siempre vivió en desprendimiento y libertad total y todas sus acciones las realizaba por amor de Dios. Sor Marie Paule voló al cielo 13 de Julio de 1998 y de seguro, desde allá intercede por nuestra Provincia.

Solía decir algunas frases:

  • “La santidad consiste en empezar todos los días sin desanimarse jamás”.
  • “Si te tiran un limón, hazte una limonada”
  • “Ah, esa sí que es una buena piedra no la regrese, ya tiene para el cimiento de su casa” (Cuando alguna hermana le compartía haber recibido una acción muy fuerte) 

Se ha transcrito una carta que le envía a Sor Imelda Sosa, que creo que es el resumen la vida de Sor Marie Paule.

ESTRACTOS DE LA CARTA ESCRITA EL 21 DE MARZO DE 1991 A Sor Imelda Sosa.

“… Veo en su carta que están trabajando seriamente para profundizar la vida de Santa Luisa, es muy consolador de ver como la comunidad en todas partes nos hace reflexionar, nos anima a vivir en plenitud nuestro espíritu en nuestro carisma. Oh si, hemos entregado todo al Señor sin ninguna reserva y eso para siempre.

Ahora sencillamente le voy a contestar unas palabritas a cerca de lo que me pregunta. Lo hago de todo corazón, es la primera vez en mi vida de 59 años en la Comunidad que alguien me pregunta algo sobre la vocación.

1.- CÓMO RECIBI EL CARISMA VICENTINO?.

Le diré sencillamente que desde muy joven sentí muy fuerte el llamamiento de Dios que me quería para El. Desde mi Primera Comunión, le prometí ser suya para siempre. Vivía cerca de las Hijas de la Caridad, que tenían un hospicio y un hospital. Pero deseaba el claustro, la vida contemplativa… pasaron los años y reflexioné en el don total sin ninguna reserva de las Hijas de la Caridad para servir a tantos pobres que necesitaban sus servicios. Su ejemplo me conmovió. Mi hermana mayor entró donde ellas y le sentía muy feliz. Dios me habló al corazón… sobre todo comprendí la necesidad de dejarlo todo y hasta el fin para darme sin medida… Medité mucho el Evangelio, sobre todo el Amor de Jesús hacia los pobres….

2.- CÓMO Y EN QUÉ MOMENTO DE SU VIDA SINTIO LA EXPERIENCIA DE DIOS? Y LA REVELACIÓN QUE LE MANIFSTÓ SU MISIÓN.

Me parece que eso no se puede explicar. En mi hogar, tan profundamente unido a Dios, sentí su presencia a través de todo. Dios era el primero en todo, darle gusto era lo fundamental. Papá u mamá eran un puro reflejo de su amor y ellos apoyaban de todo corazón mi deseo de darme a Él. Tenía en China un tío,  Obispo de las misiones Ad Gentes, él nos daba noticias conmovedoras de lo que hacía allá, en medio de la gente pagana. Entonces más y más se fortificó mi deseo de darme para las misiones Ad Gentes, pero entrando donde las Hijas de la Caridad no tenía seguridad que me mandarían, entonces mi madre escribió a la muy Honorable Madre, preguntando sencillamente si podía ser enviada pronto, entrando a la Comunidad. La respuesta fue la voz de Dios. Nos daba la seguridad de mandarme muy pronto. Sentí palpablemente la voluntad de Dios. “Todo, sin reserva, para siempre”.

3.- QUÉ SINTIÓ AL REALIZAR EL CARISMA A LA ENTRADA EN EL SEMINARIO?

Un gran deseo de penetrarme del espíritu de la vocación: Intimidad profunda con Dios, alegre disponibilidad, desprendimiento total, todo para los pobres:

Sentí también un sufrimiento sin igual por la separación de la familia, pidiendo de nunca mirar atrás. El día de mi toma de Hábito, nuestra muy Honorable Madre me dijo con emoción: ¡Quiere que le mande a China! Esté segura que la hora de Dios vendrá pronto”….

Un año después ella me llevó y me entregó a su hermana, que era Hermana Sirviente de Tien-Tsing. Allí se realizó en plenitud lo que había deseado… después de 18 años la persecución comunista nos expulsó.

Mi querida Sor Imelda perdonará esta largura. No sé si es lo que me pide? Vera mi buena voluntad. Esta  pequeña revisión me  hace mucho bien para cantar Magníficat  y pedir perdón.

Ahora si voy a terminar…  Me despido dándole un muy afectuoso abrazo, y un gran saludo de parte de todas. Siempre, siempre estemos muy unidad en Jesús y en los brazos de María, de San Vicente y de Santa Luisa,

Sor Marie Paule.

 

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